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domingo, 15 de marzo de 2015

De mayor quiero escrivivir como Gonzalo Moure!


Hace tiempo que tengo ganas de hablaros de un ESCRITOR… Su nombre, Gonzalo Moure, su especialidad, contar historias con tal sencillez y transparencia que las hacen deliciosamente profundas. 

Lo conocí el 16 de diciembre de 2014 en el Ciclo Libros en Directo del Centro Ágora de A Coruña, una cita mensual con escritores patrocinada por el Ayuntamiento de A Coruña y organizada y presentada por Pedro Ramos de Polisemias


Me quedé impresionada por la forma en que Gonzalo Moure trata y escribe para niñ@s y jóvenes (sin condesdencencia, de tú a tú) y en general por su proceso de escritura, al que denomina ESCRIVIVIR (capacidad de mirar). 


Me enganchó también el proyecto que tiene en marcha en el Sáhara: Bubisher bubisher.org, que viene siendo un proyecto dirigido a la población de los campamentos de refugiados saharauis (en los alrededores de Tinduf-Argelia), situados en la parte más inhóspita del desierto del Sáhara; y que cuenta ya con tres bibliotecas, tres bibliobuses, doce jóvenes saharauis trabajando en el proyecto como bibliotecarios y monitores de animación; dos decenas de clubes de lectura (y creciendo), más de dos mil carnets y miles de préstamos en su haber. Es un proyecto por completo independiente, tanto en España como en el Sáhara, se financian con dinero de las cuotas y de charlas y actividades en colegios e institutos españoles, además de editando libros, el primero ha sido Ritos de Jaima, el segundo será El niño de luz de plata, escrito por los niños del club de lectura de Farsía. No tienen subvenciones y consiguen los libros con donaciones. También se puede colaborar haciéndose soci@, con un pago al año desde 20 euros en un solo pago. Y, por supuesto, viajando allí alguna vez (costeándose cada uno el viaje), para compartir conocimientos con los saharauis que trabajan en el Bubisher. 

Volviendo a Gonzalo Moure… el caso es que no había leído nada de él, pero allí mismo compré tres libros de los que habían traído la reciente y estupenda librería Moito Conto (Coruña), y Gonzalo, amablemente, me dedicó uno por uno.


Destacar Palabras de caramelo (Anaya), un libro duro, pero lleno de amor por la vida, por la naturaleza y por la poesía. Aunque tengo que reconocer mi predilección por En un bosque de hoja caduca (Anaya), un libro tan profundo que te llega al alma, un libro con el que las lágrimas salen del corazón; para mí, una obra maestra de la literatura infantil y un ejemplo a seguir.


Y encima…a veces… el destino te ofrece regalos tan incalculables como el poder comenzar el día de mi cumpleaños en la compañía de personas tan verdaderas como lo es Gonzalo Moure, al que pude conocer más profundamente tras la Master Class que nos ofreció Polisemias en Square Espacio Cultural Coruña el pasado 11 de marzo de 2015.


Ahora, con vuestro permiso, me quedo leyendo su último libro, Fango (Editorial Edelvives), con mi amigo Lucus… quizá protagonista algún día de una buena historia… Ya os contaré :)


domingo, 18 de enero de 2015

Ramos, ¿todo es mentira?

Ramos, tengo la necesidad de contarte algo, que sí, que sí, que tenía razón Xan, que tu libro tiene un
aire nihilista que tira para atrás y otro de LITERATURA que tira para adelante.

Veo que durante todo el libro quieres hacernos creer que hablas de Bernard Madoff, pero señor Ramos, ese señor, que no es Bernard Madoff, nos habla de tres clases de umamos: los umanocuerpos, los umanoalmas y los umanocerebros, que a su vez pueden llegar al suicidio de tres formas diferentes...

Nos paseas por Coruña de la mano de Cunqueiro, también por la Capital y por esos barrios de zombies con dinosaurios de la heroína y los ortinorrincos de la cola, nos cuentas historias de la puta mili y de una pandilla de “amigos”, reflexionas sobre la soledad, la amistad, la felicidad, qué grandes PALABRAS, dudas de todo y de nada a la vez,….mientras escuchamos a Manu Chao, Extremoduro o al poeta Jim Morrison.

Nos descubres libros, poemas, canciones, grandes finales...

Nos hablas de las reglas del marketing y de publicidad, lo malo, aplicado a la droga o a los niñ@s tailandeses que cobran menos en un año que lo que le pagan a Michael Jordan por un spot de Nike, pero claro, “los americanos no quieren hacer zapatillas” y claro, “vivimos para consumir”, “para que tú y yo podamos estar conectados” tienen que existir los niños del Coltán. Aunque "todo lo que puedas comprar, caduca".

Pero también tiene cosas muy divertidas tu libro, como lo del pene de Rasputín conservado en formol en el Museo Erótico de Rasputín y que “cura la impotencia con solo mirarlo”. Cuentas que te lo pasaste bien escribiendo el libro y eso se nota, leer tu libro es un auténtico placer.

Y esa foto, Ramos, ese “Inferno” de 100.000 niñ@s huérfanos de Ceassecu en Rumania, ese nudo final que nos deja tan desolados como esa cama.

Y yo, que tampoco soy Bernard Madoff me quedo con una palabra: CLEPTOCRACIA y con este recorte de tu recorte de Albert Church:

“¿La ansiedad?

Es mía.

Es porque no entiendo…

ni quiero.”


P.D. Casualidades de la vida, deje a medias Rayuela para leer tu libro, así que ahora con tu permiso…prosigo.
P.D. 2 (esto es un vicio...) Para los intrépidos que queráis saber más de Todo es mentira y Pedro Ramos:







domingo, 17 de noviembre de 2013

"Nadie dijo que fuera fácil" Taller de relato en Polisemias de la mano de Javier Sagarna

“Nadie dijo que fuera fácil”
Y tanto, es mi conclusión el día después de haber finalizado el Taller de Relato en Polisemias de la mano de Javier Sagarna (Escuela de Escritores).
Llevo un rato intentando rehacer el relato que presenté ayer en el Taller y he llegado a la conclusión de que voy a estrujar la hoja, como en el primer ejercicio que nos puso Javier, y voy a empezar de cero. Nos comentaba ayer Javier, que no nos debía temblar el pulso en el momento en que acababa nuestro momento niño (primera fase del proceso creativo) y comenzaba el momento corrector (segunda), así que como soy una alumna muy “aplicada” voy a seguir sus indicaciones a pies puntillas.
La verdad, es que llevaba tiempo sin escribir nada (por placer) y me encontré un poco oxidada; pero si para algo me ha servido este taller, además de para ser consciente de todo lo que he aprendido y de todo lo que me falta por aprender, es para reafirmarme en mi faceta de escritora y retomarla, aunque sólo sea por el puro placer que siento en el momento de la creación (niñez, juego, libertad).
En el taller, Javier Sagarna tocó temas tan importantes en el relato como la voz y el tono del narrador, el uso y equilibrio entre las palabras concretas y las abstractas, la necesidad de introducir los cinco sentidos en el relato, la estructura del relato (planteamiento, desencadenante, punto de giro, desenlace), los tipos de narrador, el uso de los tiempos verbales y distintos trucos narrativos (sinécdoque narrativa, correlato objetivo, metáfora de situación, dato escondido).
En resumen, un taller superinteresante que veo más como un comienzo que como un final.
Gracias a Javier Sagarna (Escuela de Escritores) y a Pedro Ramos (Polisemias) por hacerlo posible.

 “El narrador está al servicio de su historia”