jueves, 12 de octubre de 2017

Xoel López, con su poemario «Bailarás cometas bajo el mar», en la librería Berbiriana de A Coruña

«Qué importa

si es poesía

o es canción»

Resume perfectamente lo que ayer vivimos con Xoel, su voz, su guitarra y su poemario «Bailarás cometas bajo el mar».


Reconozco que en cuanto leí por primera vez el título, allá por agosto, me enganchó completamente. De hecho, mi pregunta en la presentación fue por ahí: ¿cómo, por qué y cuándo? Me habló de un primer título POLIZONES, esos poemas que le acompañaban en sus viajes, en sus giras, que se colaban en su barco... y cuando leáis el poema POLIZONES, del que os he mostrado la primera estrofa, lo entenderéis todo.

Un título que lo tiene todo, todo para mí: bailar, cometas... bajo la inmensidad del mar. Me habló también sobre lo que yo me había imaginado que significaría el título, de la imposibilidad de bailar cometas bajo el mar y aún así tratar de hacerlo, y hacerlo; de su estrecha vinculación con el mar: el mar lo es todo, el mar es el principio, el mar es la MADRE. No podría estar más de acuerdo.

Xoel nos recitó algunos de sus poemas, tenía curiosidad por ver cómo lo hacía, a muchos escritores, entre los que me incluyo, nos cuesta mucho leer nuestra propia obra, en especial si es poesía... Es muy abierto, te sientes desnudo, ello lo sabe bien la poeta Dores Tembrás, que también estaba en la presentación, y que pudo comprobar de primera mano mi dificultad para desnudarme ante el público con el último poema, «Ámame», que creé para un curso que impartió. Pero ELLA lo consiguió, eternamente agradecida por ello.

Se hizo evidente el bagaje de Xoel frente al público, su musicalidad, también para hacer frente a la lectura de sus poemas. Pero...además de poesía, no podía faltar la música y, con guitarra y armónica, nos regaló tres canciones que saldrán en noviembre en su nuevo disco «Sueños y pan». Se tiró a la PISCINA con «Jaguar», pero nos pidió que no difundiéramos, así que me lo guardo hasta mañana que sale en plataformas digitales, mientras tanto...

COMETA

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INSOMNIO

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JAGUAR


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Xoel se despidió con TIERRA, unos de los temas que más me emocionan, pero yo no podría terminar de otra forma que con esta estrofa de su poema SIGLO XXI.

«No hay lugar para la poesía,

pero la poesía se cuela

por la ranura de la puerta,

por el hueco de tu ventana»

¡Gracias Xoel, por tu música, por tu poesía!

¡Gracias Sr. García, por invitarnos a bucear entre los poemas con tan inquietantes y sugerentes ilustraciones! 

¡Gracias amigas de Berbiriana, por vuestro espacio de libros, poesía, música, momentos inolvidables... porque vuestra librería es mucho más que «Libros e grolos»!

¡Gracias Rubén Ventureira, por conducir una gran presentación!

¡Gracias XOEL, por llevar la poesía hacía nuevos horizontes! Bailaremos cometas bajo el mar...


©Virginia Romera Calleja

domingo, 3 de septiembre de 2017

Las Meninas de Canido. El arte es compartir, compartir es un arte


Cuando creé este blog allá por el 2012 creía, y sigo creyendo, que compartir lo bueno y positivo que hay en este mundo es algo necesario. Por ello ver iniciativas como Las Meninas de Canido me demuestra que hay personas que tienen el mismo convencimiento que yo. Nunca había ido a las Meninas de Canido, pero el estar investigando sobre el proyecto y leyendo entrevistas sobre el pintor Eduardo Hermida, impulsor de la idea y organizador del evento, hicieron que crecieran aún más las ganas de acercarme a ese barrio de Ferrol. Quería ver lo que allí se iba a cocer primer fin de semana de septiembre, como todos los años desde 2008.

No quise ver fotos, quería que me sorprendiera lo que allí iba a encontrar. Y Canido me sorprendió, y más todavía que aquella iniciativa cultural no tuviera más repercusión. 

Canido es un barrio de Ferrol muy castigado por la crisis y de ello dan clara muestra el estado de muchos inmuebles. Pero es de esos barrios en los que te sientes a gusto, no sé, es una sensación especial, empiezas a callejear y entre tanto abandono y destrucción: BELLEZA; y no solo por las meninas que te encuentras en cada calle, callejón, plazuela o rincón.


En esta edición del 2017 se montó mucho revuelo, gracias a la campaña que desde Estrella Galicia lanzaron con su cerveza 1906. En ella invitaban a venir a pintar al famoso Banksy, cosa que no se sabrá hasta que se produzca, cosa que parece difícil, aunque no imposible. Por si acaso, hay una pared en blanco esperándole y desde el twitter @cerveza1906 se lo recordaban con el hashtag #BanksyEnCanido


Os cuento cómo fue mi primer día en Las Meninas de Canido:

Me levanté con un gran trancazo, pero después de un par de Couldinas y una comida reconfortante, me encontraba con mucho ánimo. Así que Carlos y yo tomamos rumbo a Ferrol, pero antes fuimos a recoger a Oscar y Vicky. Aquí una foto con Vicky (Victoria Casas o Victorialand) y su menina del 2014, por la cual había pasado la censura (vamos que le habían pintado las tetas), de ahí nuestra actitud desvergonzada en la foto...


El sol, espléndido, la temperatura, ideal. Nada podía ir mal y nada lo fue. Me lo tomé con calma, me gustaban tanto las meninas que me iba deteniendo en casi todas. Buena prueba de ello, es que llegué a casa con casi 100 fotos. Aquí un pequeño collage.

Las Meninas de Canido 2017

Las Meninas de Canido 2017

Las Meninas de Canido 2017

Paseando, paseando, llegamos a una... no sabría cómo llamarlo, plaza con suelo de piedrecitas, tierra... bueno un lugar especial en el que nos encontramos a una mujer especial, Mamen Bazarra, "La niña del arco iris", su sonrisa y su forma de ver la vida en color me fascinan. 

Mamen Bazarra. La niña del arco iris. Las Meninas de Canido.
Añadir leyenda

Y cuando vimos a Malena Carballo, manos a la obra, no quedó otra que inmortalizar ese momento. 

Malena Carballo. Las Meninas de Canido

Después nos encontramos con Javier de la Rosa y con Alba Nicolás, Milicia Gráfica, siempre es genial charlar con ellos, son tan divertidos y tan, tan creativos. 

Javier de la Rosa. Las Meninas de Canido.


Milicia Gráfica. Las Meninas de Canido. 2017


Siguiendo por esa calle, en un metido, vimos a Beatriz Clara pintando, ¡qué mujer más estilosa! 

Beatriz Clara. Las Meninas de Canido.


Nando Pereiro estaba "ausente", como el propio Banksy, pero su obra lo dice todo "Sayonara, Banksy".

Nando Pereira. Las Meninas de Canido.

Después pudimos disfrutar del concierto de Malevaje y tomarnos unas cañas bien fresquitas de 1906, mi cerveza preferida. La única pega es que todos los sitios para picotear estaban abarrotados, pero finalmente nos tomamos un bocata de chicharrones con queso del país que quitaba el sentido...

Para cerrar este post, darle las GRACIAS a todos los artistas que han puesto su granito de arena en Las Meninas de Canido y han compartido su arte. A veces compartir es trabajoso y las personas no valoran este gran esfuerzo que es hacerlo sin esperar nada a cambio, lo sé bien... Por ello creo que ha llegado el día de terminar con mi aportación en Comparte Positivo, tengo muchas ideas, fotos, viajes por contar, pero quizá tenga que dar el salto como las meninas de Canido y buscarme patrocinador, el tiempo es oro, dicen, y a mí me escasean uno y otro ;) 

En todo caso, y por si este fuera mi último post, decir que he estado encantada de llegar hasta aquí y haber podido compartir con vosotr@s estos años de mis propias vivencias. Casi 134.000 visitas me dicen que algo he debido de hacer bien, así que me voy feliz. ¡Gracias de corazón y hasta pronto amig@s positivos! 

"El arte es compartir... o compartir es un arte". © Virginia Romera Calleja

Virginia Romera Calleja. Las Meninas de Canido

sábado, 5 de agosto de 2017

La estrella que más brilla

A mamá le gustaba nadar en el mar. Ella me contagió ese placer. Sentada en la arena, de repente se levantaba, se metía en el agua con decisión y nadaba sin mirar atrás. Cuando ya no la distinguíamos, se paraba, «hacía el muerto», bien para descansar, bien para pensar en soledad, bien para no pensar. Y volvía. «El agua está muy buena», nos decía, el agua siempre estaba muy buena para ella.

Ahora me gustaría nadar y, sin embargo, no me atrevo, no me atrevo a entrar en su mar, no estoy preparada, todavía no.

En unos días iremos a lanzar sus cenizas al mar, eso sí, en una urna biodegradable. Y esto me ha hecho pensar en cómo quiero morir.

1. No me gustaría una misa, un cura que no sabe nada de mí, qué va a decir... Sí, soy católica, me bautizaron, hice la comunión toda mona y hasta quise hacer la confirmación. Y, aunque no me haya casado y viva «en pecado», sí creo que hay algo, no sé si será un Dios o de qué religión será, pero es algo a lo que necesitamos aferrarnos y hablarle cuando perdemos toda esperanza y necesitamos consuelo. Sé que es algo infantil creer en el cielo, pero me gusta pensar que mamá está allí arriba y hablar por las noches con la estrella que más brilla.

2. Sí me gustaría un velatorio, ahora que he comprendido lo que es. Que puedan venir las personas que me querían, solo ellas, y que puedan despedirse de mí. Ellas lo necesitan, lo he podido comprobar. No me gustaría que viniera nadie por cumplir o con prisas o para romper la cabeza a mi familia, por favor, NO. Saben, los que me conocen, que yo soy una persona a la que le gusta la tranquilidad, la transparencia y la autenticidad, así me gustaría que fuera mi despedida de este mundo. Un caja sencilla y cerrada, llena de las flores que más adoro, los tulipanes, mis preferidos son los naranjas, pero ojalá hubiera de todos los colores. ¡Un bello jardín de tulipanes! Y que me recordaran sonriendo, en vida, porque sí, he tenido una vida feliz, que no es fácil.

3. Sí me gustaría que cada persona que se quisiese despedir de mí me escribiera unas palabras con un recuerdo en una cartulina de color. Y que estas cartulinas de colores me acompañaran en mi viaje al otro mundo.

4. Y por último, que mis cenizas fueran enterradas en mi jardín. Sí, enterradas, el mar ya está bastante contaminado. Y que con ellas se plantara un ginkgo biloba. Que ese día se celebrara la vida, la vida de un nuevo ser vivo y la vida de todos los que quedan, en especial de mi familia, de mi querida familia.

Y ahora, pensando en la muerte, me han entrado todavía más ganas de vivir, y de escribir, y de viajar. Conocer esos países en los continentes que empiezan por A, esos que me pide el alma. Uno es México, otro es Japón y otro es Sáhara. No quiero morir sin sentir el desierto del Sáhara, esa tierra que antes fue MAR.

© Texto: Virginia Romera Calleja
© Foto: Carlos Durán Lopez

sábado, 17 de junio de 2017

«El Patito Guapo» en mi piscina, para mi mamá y para el concurso Relatos de viento. #palabrasalviento

El Patito Guapo

Era una tarde de junio, una calurosa tarde de junio. Salí al jardín y allí estaba él, en medio de la piscina. Una bolita oscura de plumas, que contrastaba con el azul del agua. Me acerqué, y nadó hacia el lado contrario. Me acerqué más, y escapó de nuevo. Así una y otra vez, hasta que comenzó una nueva y divertida modalidad, consistente esta en zambullirse hasta el fondo y emerger dando un pequeño saltito. Era muy divertido, pero pensé que le debía de estar causando un grave estrés. No era eso lo que yo quería, quería ayudarle. Me metí en la piscina y conseguí cogerle. Efectivamente, estaba asustado. Tiritaba.

Era del tamaño de una mano grande, parecía un pato salvaje, sobresalía de mis manos una cabecita amarilla, era muy hermoso o hermosa me dije y así se lo dije al recién bautizado Patito Guapo.

Relato El Patito Guapo de Virginia Romera Calleja. Cría de Ánade Azulón

No sabía qué hacer con él, los documentales de la 2 no te enseñan cómo desenvolverte en estos casos. Así que lo acomodé en una caja de cartón, le hice una foto con el móvil y la publiqué en mi Facebook con un mensaje pidiendo instrucciones para ayudar al patito, tenía varios amigos expertos en aves, esperaba que alguno estuviera conectado.

Seguía temblando. Normal. Piaba. Normal.

Mis amigos me aconsejaron que lo soltara, que su madre le vendría a buscar, que era una cría de Ánade Azulón y que era raro que a su mamá se le hubiera despistado uno, ya que son muy madrazas. Otros decían que lo llevara a un centro de recuperación de fauna, pero había que dar una oportunidad al reencuentro madre/hijo. Como madre, me pareció lo más oportuno.

Así lo hice, le saqué de la caja y busqué una sombra para que su madre lo encontrara en buen estado, sin achicharrarse en la espera.

Me escondí. El Patito Guapo comenzó a piar, supongo que se dirá así. Al principio muy bajito, luego cada vez más alto y seguido, parecía que había cogido confianza de nuevo. Comenzó a moverse por el jardín con unos movimientos muy graciosos. Realmente era encantador. De pronto, desapareció entre los setos del cierre. ¡Oh, vaya! ¿Dónde demonios se había ido? Me acerqué y comencé a buscarle, pero nada. Debió caer a la finca de abajo, pensé. Antes había un huerto, pero llevaba un año abandonado, por lo que las hierbas y maleza campaban a sus anchas. Me preocupa su estado. Le escucho, pero no consigo localizarlo.

Mientras le busco, veo pasar un pato volando, tiene que ser la madre, ¿quién sino? Si pudiera, la llamaría. Pero si grito, se va a asustar. El Patito Guapo no pía. ¡Pía, por favor! Su madre ya se ha ido. Parece que no va a ser fácil el reencuentro.

Decido entrar en casa y no hacer ruido, hoy la tarde de piscina queda descartada y Lucus tendrá que quedar dentro también, no quiero que sus ladridos asusten al Patito Feo o alejen a la madre.

Me quedo a la espera desde la ventana de la cocina. Aburrida, me pongo a buscar cómo se llama el sonido que emiten los patos. Y encuentro que para las crías de aves se usa piar, sin embargo para los patos adultos el término correcto es parpar o lo que es lo mismo dar graznidos.

Al rato, la Mamá Pata vuelve a sobrevolar la finca, pero nada... el Patito Guapo se ha quedado mudo.

Me angustio. Me pregunto si los patos tendrán sentimientos. Desde luego, el instinto maternal seguro que sí. Esa mamá tiene que estar desesperada ya. Comienzo a hacerme otras preguntas: ¿tendrá hermanos? ¿cómo habrá llegado allí? ¿cuando le encuentre su mamá cómo hará para regresar a donde sea que tenga que ir? ¿Tendrá hambre? En vista de mi inquietud me preparo una hierbaluisa casera.

¡Qué rica y qué bien sienta! Miro desde el cristal hacia afuera y veo a Mamá Pata en medio de la piscina. Ahora entiendo de donde le viene tanta belleza al Patito Guapo. Es la reina de la piscina.

Mamá Pata en mi piscina.

Vale, Mamá Pata, has encontrado el lugar, pero ahora no está ahí. Me gustaría convertirme en pata, zambullirme en la piscina y contarle a Mamá Pata lo que ha pasado y decirle que le busque ahí al lado. También me gustaría disculparme con ella, en cierto modo me siento culpable de no poder ayudarle más.

Me concentro en algunas frases... a veces da resultado... ¡Patito Guapo, pía! ¡Mamá Pata, parpa! ¡Por favor, por favor!

¿Quién no se ha encontrado así alguna vez, perdido entre las malas hierbas? En un instinto maternal, miro el móvil para ver que no tengo ningún mensaje ni llamada de mis hijos ni de mi familia.

Me paso la tarde en la ventana, atenta al piar de Patito Guapo y al ir y venir de Mamá Pata. Ya no sé si sueño o son reales los sonidos de pato que escucho, se entremezclan con otras piadas y graznidos. Es una tarde movida en lo que a aves se refiere: grandes gaviotas, pequeños pájaros que no sé identificar y muchas pegas, no por nada a este terreno lo llamaban la «Finca de las Pegas». Fue al firmar la escritura cuando descubrí que pega era como se conocía en Galicia a las urracas. Y ahora me acabo de enterar de que son una de las aves más inteligentes y astutas que existen. ¡Cuánto que aprender!

Un gran soplo de aire me saca de mis pensamientos, y de mis pesquisas en internet sobre el mundo de las aves.

Mamá Pata aparece de nuevo en el despejado cielo, se deja llevar por el viento, ya no vuela como antes, siento su desazón, es difícil volar contracorriente.

Suena la alarma de mi móvil, es hora de marchar, hora de ir a ver a mi mamá al hospital.

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Autora: Virginia Romera Calleja

Disfruta de esta bella canción para acompañar la lectura: Everybody's Got To Learn Sometime 


domingo, 2 de abril de 2017

Mundo Abisal cumple 1 año y sorteamos 1 libro dedicado

📖 Para celebrar el Día de Libro Infantil y que Mundo Abisal ha cumplido 1 añito, vamos a regalar un ejemplar del libro, dedicado por la escritora Virginia Romera Calleja, y la ilustradora, Patricia Saavedra. Para ello tienes que seguir estos pasos en la página Facebook de Mundo Abisal:
🌊 Hazte seguidor de Mundo Abisal (si aún no lo eres)
 Dale a "Me Encanta" la publicación (PINCHA AQUÍ)
🐳 Escribe en un Comentario cuál de estas bellas ilustraciones te gusta más. Y, si te apetece, comparte la publicación (tendrás doble oportunidad).
Tienes hasta el 20 de abril de 2017 para participar en el sorteo. ¡Suerte! 🍀
Pero si no la hay, os recordamos que podéis conseguir el libro en cualquier librería y también desde la web de Babidi-Bú www.babidibulibros.com/libro/mundo-abisal


miércoles, 8 de marzo de 2017

El Día Internacional de la Mujer, y "Arturo y Clementina"

Hoy me he levantado con un impulso irremediable de escribir, y tengo suerte, hoy es el Día Internacional de la Mujer y es festivo en A Coruña. Así que allá voy...

Lo primero que se me vino a la cabeza es un whatsapp de esos en cadena (aviso: no los sigo, así me caiga un rallo, o dos, o incluso tres) en los que me decía que tenía que vestir de NEGRO por las víctimas del machismo. Así que, a pesar de que casi todos los días me suelo vestir de negro, hoy no lo haré, lo siento, y no lo haré por varias razones:

Nunca me ha gustado que me digan como tengo que vestir (si no lo han conseguido mis padres ni mi pareja, ni siquiera mis hijos, no lo va a hacer alguien que no sé ni quién es).

Hoy no es el día contra la violencia de género, hoy es un día para celebrar que las mujeres tenemos unos derechos, entre ellos el derecho al trabajo, gracias a que otras mujeres han tenido que luchar muy duro, tan duro como morir por ello, para conseguirlos.

No me gusta considerar a las mujeres, en su conjunto, como víctimas, y eso que he vivido en mis propias carnes la discriminación laboral por ser "madre" y hasta por ser "hija", eso que algunos definen como "cargas familiares... Prefiero poner en valor los logros, aptitudes y valores de la mujer, tanto como género como individualmente (científicas, escritoras, pintoras, ingenieras, empresarias,...), tal y como lo hacen hoy, por ejemplo ONU Mujeres o el Doodle de Google.

Lo segundo por lo que me inspiré a escribir hoy es por un cuento ilustrado que me acompaña desde hace días esperando el momento oportuno para hablar de él. Me explico: 

El otro día en casa de mi mami, esa mujer de la que tanto he aprendido, le pedí si me podía llevar un libro que adoraba de pequeña: "Arturo y Clementina" (1976.Edit. Lumen) magistralmente escrito por Adela Turin* y bellamente ilustrado por Nella Bosnia, el cual está reeditado (también en gallego, catalán, vasco y portugués) por la editorial Kalandraka. Al volver a leerlo me di cuenta de porque me había gustado tanto, aunque con tan pocos añitos no lo pudiera comprender. Ahora, treinta y muchos años después, veo un libro que sería interesante que toda niña y niño leyeran, pero no impuesto en los colegios, sino regalado y leído por sus madres y padres, abuelas y abuelos, tíos y tías,...


Un libro que habla de todas esas cargas que lleva la tortuga Clementina encima de su caparazón, pero que pone en valor su poder de decidir ("una mañana de primavera decidió..."). No quiero hacer spoiler de "Arturo y Clementina", creo que quién tenga interés es mejor que compre (sí, compre) el libro y verá que vale para peques y mayores (como casi todos los libros infantiles/juveniles, incluyendo Mundo Abisal ;) porque habla de valor, de libertad. No sé si se aprecia en la foto, pero el libro está pegado con fixo, algún nietecillo se le dio por jugar con él, vaya... que ha sido un libro manido, pero como decía una amiga mía respecto a uno de sus cuadros: esas cicatrices también le aportan valor.

Realmente estoy feliz de ser mujer y cada vez amo más a las otras mujeres, y creo que tenemos que amarnos a nosotras mismas y a las otras mujeres para que todo siga evolucionando. Hay mujeres de países que necesitan nuestra ayuda urgente, porque ellas, además de carecer de libertades tan básicas, como su propio cuerpo o sexualidad, también son obligadas a ocultarse y a vestir de NEGRO.

Virginia Romera Calleja (¡Y qué le voy a hacer si me gustan los colorines!)

(Virginia Romera y Mundo Abisal: en Pequeño Tío, juguetería y librería de Sada, A Coruña)
*Adela Turin: Pionera en la investigación de la Literatura Infantil y Juvenil desde una perspectiva de género, Adela Turin lleva más de tres décadas trabajando para erradicar las actitudes sexistas y discriminatorias de los libros dirigidos a la infancia. 

Os recomiendo también de esta escritora: "ROSA CARAMELO" (otro de mis preferidos de pequeña).

domingo, 5 de febrero de 2017

¿Estamos preparados para el abismo?

A veces... me doy miedo. Miedo del poder de mis pensamientos, del poder de mis palabras. "Soy un faro en la oscuridad. Yo soy la luz." Dan Brown. Eso escribí en la Torre de Hércules, el día de la noche en que el milenario faro se iba a quedar sin luz.

Me gusta jugar con el binomio ☯️ luz/oscuridad, con el abismo, pero a veces siento que está tan cerca que me asusta.

"Apocalíptico todo", comentaba un seguidor en Twitter sobre el incidente en el faro, y sí, estoy de acuerdo, de hecho ya lo vengo anunciando en mi libro Mundo Abisal. La naturaleza está en peligro, nos está avisando de múltiples formas, pero el hombre, más centrado en sus propias necesidades, no es consciente de que la necesita, de que el mundo no existiría sin ella. 

Esta noche fue un rayo lo que apagó la luz, pero vendrán más rayos, más oscuridades... 

¿Estamos preparados para el abismo?

Virginia Romera Calleja

P.D. Por ser este un blog en positivo, agrego una ventana a la luz (y color) con esta bella foto de Carlos Durán López de los Menhires del parque escultórico de la Torre de Hércules: 



"Aún en las vidas más oscuras de vez en cuando sale el arcoíris." Anónimo.